Chapecoense, el modesto equipo brasileño que ahora es leyenda

Te contamos la historia del Chapecoense, el pequeño equipo brasileño que llegó a la gloria sin jugar su partido más importante.

Chapecoense de Brasil
Chapecoense de Brasil
Chapecoense de Brasil

Imposible no conmoverse y verse forzado a batallar las lágrimas al enterarse de una noticia que nos recuerda lo frágiles que somos y además, que nuestras vidas pueden cambiar por completo en cuestión de segundos.

Tan sólo momentos antes del accidente, la plantilla del equipo compartía en las redes su total alegría de acercarse al día más importante de sus carreras deportivas, una final de Copa Sudamericana, pero su destino tenía un plan muy diferente para la noche del 28 de noviembre del 2016, esa en que dejaron de ser un equipo para convertirse en leyenda.

El Chapecoense se ha transformado en uno de esos mitos del fútbol mundial y que de seguro muchos recodarán durante las décadas venideras, la historia de un pequeño equipo brasileño que en tan solo tres años, después de su arribo a primera división, logró transformarse en un referente del fútbol en Sur América.

El 10 de mayo 1973 fue fundado el equipo en la pequeña ciudad de Chapecó, ubicada en el sur de Brasil en el estado Santa Catarina, contando entre sus filas con jugadores que además se dedicaban a otras labores profesionales, que alternaban su trabajo con su rol de futbolistas.

Alemão (conductor), Zeca (funcionario de la alcaldía), Miguel (cabo del ejercito), Boca, Vilmar Grando, Caibi, Pacassa, Orlandinho, Tarzan, Ubirajara (militar), Beiço, Airton, Agenor, Plínio, Jair, Raul, Xaxim y Casquinha fueron los primeros nombres que integraron la plantilla del club en aquel año.

Tan sólo cuatro años después, el recién formado club, logró poner el primer trofeo en su estantería, convirtiéndose en ganadores del Campeonato Catarinense, el torneo local de su estado. En los años 1996, 2007, 2011 y 2016 el club repetiría los honores.

Luego de su paso por las Series D, C y B, en el 2013, año en que además celebraban su aniversario número 40 de fundación, los seguidores del Chapecoense vieron con gran alegría a su equipo llegar a la primera división del fútbol brasileño, en la que tendrían que poner a prueba su plantel contra gigantes como el Santos, Sao Paulo o Atlético Mineiro, entre algunos otros.

No más de 12,800 seguidores es la capacidad máxima del pequeño estadio de Chapecó, Arena Condá, casa del equipo y lugar en donde sus fans serían testigos de hazañas impensables por cualquier experto.

El primer año en la categoría máxima del fútbol carioca los dejó en el puesto número 15, entre los 20 participantes, estando por encima de legendarios como Palmeiras y Botafogo.

Gracias a su desempeño durante el Campeonato Brasileño en el 2015 y en la Copa de Brasil en el 2016, el club se aseguró uno de los cupos de su país a la Sudamericana, en donde escribiría las páginas doradas y al mismo tiempo más tristes de su historia.

Eliminando en la fase preliminar a su similar Cuiabá, avanzó a octavos de final para enfrentar a un siempre temido Independiente de Avellaneda. Tras dejar en el camino al laureado equipo argentino, los brasileños enfilaban su mirada en el Junior de Barranquilla. Tras un global de 3-1 luego de los juegos de ida y vuelta, por primera vez, Chapecoense jugaría la semifinal de un torneo internacional.

San Lorenzo de Argentina, luego de dos apretados encuentros que dejaron un global de 1-1, también sucumbió por disparos desde el punto penal ante el equipo de Chapecó, la suerte estaba con ellos y las puertas de la final los recibía.

El encopetado Atlético Nacional de Medellín era el siguiente paso antes de la gloria, pero no fue necesario vencerlos, porque se convirtieron en los grandes héroes de esta historia, sin necesidad de tocar el césped del emblemático estadio Atanasio Girardot.

A menos de cinco minutos de su destino final, el avión que los transportaba se precipitó sobre una montaña del departamento Antioquia y lo que sería una fiesta del fútbol pasó a ser uno de los momentos más tristes del deporte.

Desde entonces, el mundo entero se ha unido para abrazar a las familias, amigos, seguidores y miembros del Chapecoense. No importa el país, ciudad, región, equipo, o colores que amemos y llevemos en el corazón; el fútbol y cualquier deporte debe ser motivo de unión y no de división.

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Andres Rubiano

Apodado desde muy temprana edad como Andrés Felipe. Es originario de las salvajes tierras bogotanas (Colombia) en donde fue criado con arroz, papa y carne para convertirse en un muchacho prodigio de… bueno, aún no sabemos, pero para algo bueno debió ser enviado a este mundo. Desterrado de su tierra, buscó refugio en las frondosas […]

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